Unidad con principios: el mínimo común que nos falta
Coordinación sin uniformidad, firmeza sin odio
Unidad con principios: el mínimo común que nos falta
Coordinación sin uniformidad, firmeza sin odio
Hay una realidad que conviene decir : existen muchas voces valiosas denunciando la dictadura cubana, dentro y fuera de la Isla, pero con frecuencia aparecen dispersas. Esa dispersión debilita el mensaje, reduce eficacia y facilita la manipulación. No por falta de razón o valentía, sino por falta de articulación.
LIBERTAD quiere aportar a lo contrario: un espacio donde el cubano pueda comprender mejor lo que ocurre, distinguir hechos de propaganda y recuperar cultura cívica. Y en esa tarea, la unidad no es un eslogan: es una necesidad práctica.
El terreno donde jugamos no es neutral
Hablar de unidad como si todo dependiera de “ponerse de acuerdo” sería ingenuo. El régimen no solo reprime; también fragmenta. Un sistema autoritario se beneficia cuando la sociedad se cansa, desconfía y se divide.
Los reportes sobre Cuba llevan años documentando patrones de detenciones arbitrarias, vigilancia, hostigamiento y castigos desproporcionados contra quienes protestan o disienten. También describen que, incluso tras excarcelaciones parciales, muchas personas continúan bajo presión y supervisión constante. [1][2]
A eso se suma el control del espacio público y del espacio digital. En la práctica, la regulación de la comunicación puede volverse un instrumento para restringir qué se puede decir y cómo se puede organizar una conversación pública independiente. [3]
En ese contexto, la dispersión no es solo un defecto interno: es un resultado buscado.
Qué entendemos por unidad (y qué no)
Unidad no significa uniformidad. No significa callar diferencias, cancelar al que discrepa o rendir culto a una figura.
La unidad útil es otra cosa: un mínimo común compartido. Una base de principios que permita coordinación sin exigir que todos piensen igual.
Ese mínimo común, para LIBERTAD, podría ser:
- Dignidad humana (nadie merece humillación por pensar distinto).
- Libertad y pluralismo (Cuba no puede ser de un partido ni de una ideología única).
- Rechazo a la violencia política como método (la violencia suele servir al poder y destruir el futuro).
- Respeto por la verdad verificable (sin hechos, todo se convierte en propaganda).
- Solidaridad real con quienes pagan el costo dentro de la Isla (sin romanticismo ni exposición irresponsable).
La lección más útil: participación amplia y disciplina cívica
En estudios comparados sobre campañas de resistencia, una conclusión aparece con fuerza: los movimientos no violentos amplios tienden a tener mejores probabilidades de éxito que los violentos, entre otras razones porque movilizan a más gente y generan más presión social y política. [4]
Esto no es una receta automática ni un “truco”. Es una idea simple: cuando una causa logra sumar sectores diversos jóvenes, trabajadores, estudiantes, familias, creyentes, profesionales el poder se queda sin monopolio del “pueblo”. Y cuando la acción pública se sostiene con disciplina, el régimen tiene más dificultades para justificar represión o aislar a la oposición.
Por eso, la unidad que importa no es solo “juntarse”: es sumar base social y mantener disciplina moral.
Un modelo mínimo de articulación (sin burocracia y sin egos)
En lugar de “frentes” interminables o estructuras que mueren por protagonismo, la unidad puede empezar con acuerdos simples:
-
Un lenguaje común de mínimos Dos o tres ideas repetidas con claridad: libertad, dignidad, pluralismo, verdad.
-
Complementariedad No todos deben hacer lo mismo. Unos investigan, otros documentan, otros acompañan, otros comunican. El error es competir por el mismo espacio como si fuera un show.
-
Coordinación por objetivos concretos Campañas con principio y fin: una causa, una demanda, una evidencia, una presión.
-
Cuidado con la exposición La dictadura castiga. Ser solidarios no es empujar a otros al riesgo; es comprenderlo y actuar con responsabilidad. [1][2]
-
Reglas mínimas de conversación No convertir discrepancias en guerras internas. La dictadura ya hace suficiente daño como para que nosotros completemos el trabajo.
Lo que LIBERTAD va a hacer (y lo que no)
LIBERTAD no pretende dirigir “la oposición”. Pretende elevar el nivel de la conversación y reducir el espacio de la manipulación.
Por eso:
- vamos a exigir fuentes cuando haya datos,
- vamos a separar opinión de hechos,
- vamos a evitar el lenguaje de linchamiento,
- y vamos a insistir en una idea central: la unidad se construye con método y con carácter, no con gritos.
Cierre
La dictadura necesita dos cosas: miedo y división. Si queremos futuro, necesitamos lo contrario: valentía cívica y articulación.
Unidad no es una foto; es una práctica. Un mínimo común sostenido en el tiempo. Y ese trabajo difícil, lento, pero imprescindible empieza por recuperar algo que el régimen intenta destruir cada día: el criterio.
— José Antonio Cueto
Fuentes
[1] Human Rights Watch (11 jul. 2025): “Cuba: Protesters Detail Abuses in Prison” https://www.hrw.org/news/2025/07/11/cuba-protesters-detail-abuses-in-prison
[2] Amnesty International (9 feb. 2026): “Cuba: aumenta hostigamiento contra personas presas de conciencia y sus familiares” https://www.amnesty.org/en/latest/news/2026/02/cuba-aumenta-hostigamiento-contra-personas-presas-de-conciencia-y-sus-familiares/
[3] Freedom House (Freedom in the World 2025, Cuba) https://freedomhouse.org/country/cuba/freedom-world/2025
[4] Chenoweth & Stephan (2008): “Why Civil Resistance Works” https://www.belfercenter.org/sites/default/files/pantheon_files/files/publication/IS3301_pp007-044_Stephan_Chenoweth.pdf